miércoles, 10 de mayo de 2017

Mercados de esclavos en Libia



Mercados de esclavos en Libia

La Organización Internacional de las Migraciones denuncia que en plazas de la ciudad de Sabha, en el desierto del Sáhara, los locales compran y venden subsaharianos

La costa de la muerte libia"Los migrantes que van a Libia para tratar de alcanzar Europa no tienen ni idea del archipiélago de torturas que les espera nada más cruzar la frontera", enfatiza Leonard Doyle, portavoz de la OIM en Ginebra. "Se convierten en mercancías para ser compradas, vendidas y abandonadas cuando no tienen más valor", alerta.
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Mujeres y hombres subsaharianos que intentan emigrar a Europa través de Libia acaban siendo vendidos en mercados de esclavos. Los negreros del siglo XXI se mueven ahora en camionetas pick-up a través del desierto y venden a sus víctimas en aparcamientos o plazas de la ciudad de Sabha, a más de 600 kilómetros al sur de Trípoli. Aquellos que pueden trabajar en la construcción alcanzan un mayor precio en el mercado. A las mujeres se las convierte en esclavas sexuales. Si sus familias pueden comprar su libertad, se les deja ir previo pago. Si no, sufren el encierro y las torturas y son sucesivamente revendidos.
Lo ha denunciado la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en un informe en el que recoge varios testimonios. Uno de ellos es el de un joven senegalés, llamado SC para proteger su identidad, que contó que tras atravesar el desierto del Sáhara pagando a las mafias, al llegar a Sabha le llevaron a una plaza donde había un mercado de esclavos. Allí fue comprado y llevado a una casa que servía de prisión para otras 100 personas.
Los traficantes obligan a los migrantes a llamar a sus familias para que paguen por su libertad, muchas veces les torturan durante la llamada para que sus parientes lo oigan. Por SC pidieron unos 450 euros, que no pudo reunir. Así que el joven senegalés fue revendido a otro negrero libio, que aumentó el precio de su libertad a casi 1.000 euros.
Cuando algún esclavo muere o compra su libertad, se le reemplaza adquiriendo otro. Según SC, las mujeres son compradas por individuos que las llevan a sus hogares privados donde las fuerzan sexualmente. La OIM afirma que ha recolectado esta información a través de migrantes que han retornado a casa después de su viaje fallido. "En los últimos días, varios migrantes me han contado historias horribles. Todos confirman el riesgo de ser vendido como esclavo en plazas y garajes de Sabha por los conductores o por los locales", narra un trabajador de la agencia en Níger. Los migrantes son puestos a trabajar "frecuentemente en la construcción y después, en vez de pagarles, les venden a otro comprador", añade.
Adam (nombre ficticio para proteger su anonimato) fue secuestrado junto a otros 25 hombres de Gambia cuando viajaba de Sabha a Trípoli, la capital libia. Hombres armados les llevaron a una prisión donde había encerrados otros 200 hombres y varias mujeres, todos de varias nacionalidades africanas. Según Adam, les pegaban todos los días y les forzaban a llamar a sus familias para pagar un rescate. Los padres de Adam tuvieron que vender su casa para poder liberarle. Cuando recibieron el dinero, abandonaron a Adam en Trípoli al borde de la muerte. Tuvo que ser hospitalizado durante tres semanas para recobrarse de las heridas de la tortura y de una malnutrición severa: pesaba 35 kilos.

Fosas comunes en el desierto

"La situación es extrema", declara Mohammed Abdiker, director de Operaciones y Emergencias de la OIM. "Las últimas informaciones sobre mercados de esclavos se añaden a una larga lista de abusos en Libia", señala. Abdiker ha visitado Libia recientemente, donde la OIM ha accedido a varios centros de detención de migrantes para estudiar sus condiciones. "Sabemos que los migrantes que caen en las manos de los traficantes se enfrentan a la desnutrición sistemática, los abusos sexuales e incluso el asesinato. El año pasado supimos de la muerte de 14 de ellos en solo un mes, en uno de estos lugares. Murieron de hambre y enfermedades. Sabemos que hay fosas comunes en el desierto", cuenta.
Antiguo oasis punto neurálgico de la ruta de las caravanas comerciales a través del Sáhara de la Antigüedad, la remota ciudad de Sabha conserva hoy esa capitalidad en las rutas de los migrantes y refugiados que atraviesan África para llegar a la costa sur del Mediterráneo y embarcarse rumbo a Europa. Con casi 100.000 habitantes, Sabha es la capital de la región del Fezzan, que junto con la Tripolitania y la Cirenaica forma las tres provincias históricas de Libia. Erigida en medio del inhóspito desierto, Sabha permaneció fiel al régimen del coronel Muamar Gadafi durante la guerra de 2011, hasta que las fuerzas antigadafistas tomaron la ciudad a finales de septiembre, con la Yamahiriya desmoronándose. Pueblan la región tribus nómadas tuareg y tubu y sus porosas fronteras con Chad y Níger apenas tienen reflejo en la arena.
Tras la caída de Gadafi, Libia se ha sumido en una espiral de caos y violencia, con más de 1.700 milicias disputándose las sobras de un país a la deriva. Tres gobiernos se disputan el poder político sin una prevalencia clara. Y regiones enteras llevan años sin obedecer a una autoridad central. En medio de este panorama, Libia se ha convertido en uno de los principales países desde donde actúan las mafias que trafican con seres humanos.


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